Menuda paradoja, pero así es la vida. Iniciamos el viaje a la isla de almería ( realmente es una isla aunque la gente no lo sepa ), Ana, Chus, Jose, Lucas y Yo. Lo primero que hicimos fue intentar disfrutar del mar, y que mejor sitio que la isleta del Moro.

Nunca me cansaré de las vistas que desde el pequeño puerto de la pequeña pedanía de Isaleta del moro se divisan del Cabo de Gata.

El mar estaba movidito pero la luz, la arena, el sonido de las olas nos imnotizó…. Y si no véanse las caras del personal…
Ana y Chus:

Lucas ( el que más disfrutó del viaje haciando agujeros en la arena y encontrando huesos algas y otras cosas con las que jugar ) :

Otra vez el Jedí pepinero ( lo digo por lo de Leganés…. )

O la pareja de amigos Jose-Ana:

O el menda lerenda uséase yo:

Bueno , que estuvimos horas mirando el mar y haciendo fotos como turistas madrileños en el cabo de gata. Que si a una barca, que si a la arena, que si a un marinero:

Hicimos de todo, y de lo cual me siento más orgulloso es de las tostadas con jamón y aceite que debido a nuestro apetito feroz no daba tiempo a ser fotografiadas, estuvimos paseando por Balerma, y por Almería, pero como el Cabo de Gata, no hay nada.
Es el paraiso de las fotografías de texturas, de detalles, y de colores, y como siempre hicimos una buena retáila de fotos a todo. Os ponemos unos cuantos ejemplos:
Una penca con sus hijitos…

O una Pita gigante:

O unos dátiles preciosos:

Las minas de oro de Rodalquilar, y las piscinas de cianuro:

Un oasis en una montaña ( los baños de sierra alhamilla ) :

La DGT en pleno paraiso:


Y por último y despidiéndonos, el sol en el atardecer del sábado :


